martes, 5 de noviembre de 2013
Muros inquebrantables.
Parece estúpido nuestra fijación hacia lo difícil. Nos adentramos en un mundo desconocido y por ésto cada vez nos parece más atractivo e inquietante. La memoria no olvida, solo divaga entre los recuerdos. Siguen pasando los meses y esa persona que no llegamos a querer sigue siendo un "pilar", más bien alguien con quien comparar a los demás. Pecar de ingenuidad e inocencia, tener un muro frente a ti, pero continuar luchando contra él, intentando no ver la realidad y esa sensación de deseo que provocó en más de una ocasión; pensar que persiste y que no ha disminuido por ninguna de las dos partes.
Nostalgia de aquellos días.
Recordar de vez en cuando el verano, esos momentos felices, en los que solo pensabas en salir con tus amigas; el calor, las calles llenas de gente, tus intenciones de pasarlo bien y no pensar en nada más. Avanzan los momentos, las ilusiones puestas en otras personas y todas ellas han ido disminuyendo con el tiempo, con las palabras, con las miradas que a veces dicen tanto y otras veces nada.
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