miércoles, 20 de febrero de 2013

Miércoles 4ª semana de febrero.

Me he levantado alegre, sorprendentemente alegre con una canción de fondo (Posdata: Te quiero) pero no me apetece pensar en la letra, porque sé que mi estado puede cambiar, así que qué mejor que poner Rock nd Roll- Skrillex. Sí, me gusta, me encanta, me ayuda a sentirme bien, a salir y hacer las cosas con ímpetu, creo que esta mañana desde que me he despertado las posibilidades de que la haya escuchado 6 veces son muy probables.
Es última hora de clase, escribo esto en filosofía y no lo he hecho a propósito, creo que mis mayores inspiraciones se producen en esta clase. Escribo sobre un papel en sucio, en el que ya hay otros textos.
No sé muy bien que me pasa, estoy más ñoña, puede ser porque estoy conociendo a gente nueva, gente que me trata bien, personas que sin saber dar una explicación concreta se ha fijado en mi. Me sorprende que la gente me "descubra" como si volviera a empezar de cero, nueva gente, nuevo ambiente, nuevo loca y nuevas costumbres para hacer durante el fin de semana. Sí que hay alguien que me ha llamada más la atención que todos los demás, y me viene a la mente..."El que busca no encuentra, y el que no busca encuentra". Creo que esto es lo que mejor lo define.
Una sensación de ilusiones y esperanzas nacen como mariposas en la primavera, revolucionada, un poco loca, quizá cometiendo el mismo error de siempre. Recuerdo todo lo que esa noche me dijo, al detalle, fue algo bueno para mí, algo que me gustó, sencillamente, encantadoramente observador 

miércoles, 6 de febrero de 2013

Rosas rojas muertas. Martes, quinta semana de enero.


A todos nos hace ilusión el día de San Valentín, aunque lo neguemos sí que nos importa, incluso más de lo que imaginamos. Se cansa de ñoñerías, de pensar en cosas románticas y soñar como una tonta, creyendo en un cuento de dos personas felices y en el que ellos ven el mundo color de rosa, fruto del amor y esas empalagoserías. Sí, sola  de nuevo, pero quizás este año sea el mejor, porque no quiere saber nada de ningún chico, como años anteriores que sufrió por amor. Este año sabe y confía en que será diferente porque no sólo es San Valentín, es un día como otro cualquiera, otro martes más en el que se pueden hacer millones de cosas en vez de pensar en amoríos.

Ese veintiocho del doce del dos mil doce.


Hay bastante gente reunida, de una edad, en comparación con ella, sabe y entiende casi todo lo que dicen pero se aburre igualmente, parece que no encaja aunque sea su propia familia, no tiene conocimientos suficientes o simplemente ganas como para meterse en conversaciones de "hombres", porque sabe que si quererlo ellos van a llevar siempre la razón, van a acabar discutiendo y no quiere acabar de morros, quiere tranquilidad y buena cara para todos, asi que o tiene a su hermana o algún primo o incluso a alguna tía con la que poder hablar de cosas variadas o indudablemente se va a acabar yendo a su casa por aburrimiento y cansinidad.

Noche del diecinueve de enero la cual nos sirvió a todos en el piso de J.

La alegra saber aunque tuvo sus dudas,de si hacer lo correcto, lo que la decía el corazón, la cabeza o los impulsos de la curiosidad,todo ha tenido su lado bueno, se puede incluso decir que no ha habido lado malo, a algunos les ha servido para pasar página (un poquito más fácil) y a otros para aclararse tanto en la mente como en el corazón, y reconocer lo que le daba miedo admitir, quizá fuera inseguridad. Está orgullosa de que todo haya salido bien, de que aunque todavía no se hayan visto y tengan que esperar al fin de semana sean amigos, y entre ellos siga siendo todo igual. Él dijo cosas muy bonitas de ella, que si era y es guapa, majísima,que estaba y está buenísima y que tenía y tiene una personalidad que atrae, que no todas hablan con la soltura que habla ella y eso llama mucho la atención. Todo esto que ha dicho, la llena de satisfacción  orgullo, en cierto modo la da vergüenza, se la escapan pequeñas sonrisas cada vez que recuerda esas palabras sinceras, con inocencia. Orgullosa por saber que ha ayudado a alguien que lo necesitaba, sin pedirlo (él), todo surgió, podemos incluso decir que fue el destino o a lo mejor la suerte que les ha sonreído a los dos, a cada uno de una manera y eso es lo bonito de esta experiencia breve e inesperada  que ella está segura de que los unirá más, o eso espera.