Con los ojos cerrados, tengo tantas imágenes en mi cabeza,
hay tantas ideas descabelladas que me resulta casi vergonzoso susurrarlas. Hay
muchas posibilidades, una idea que barrunto desde hace un par de días, una
locura y a la vez una estupidez. Rememoro esos momentos, echo de menos esa
pequeña delicadeza, esa increíble seguridad que me aportaba en unos momentos
tan dulces y nerviosos para mí. De esta
seguridad me percato ahora, en un instante en el que ya no hay vuelta de
hoja, en el que cada uno sigue su rumbo sin apenas contacto.
Añoro un poquito de cariño, de palabras delicadas, palabras
bonitas, de una mirada intensa que me haga sonreír, de una unión de cuerpos
llenos de vitalidad. Llega el verano, todos estamos más revolucionados, pero
aun así pienso que las pasiones no son más que una simple ilusión. No te das
cuenta de lo que realmente tienes delante, sino te dejas llevar por todas las
hormonas que llevas dentro que buscan un encuentro físico.
Cada chica es única y a veces sólo pasan una vez.
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