jueves, 17 de enero de 2013

Jueves, tercera semana de enero.


La han vuelto ha hacer daño, su corazón está herido, tiene clavadas en él cada mensaje, cada palabra, cada una de ellas retumba en su mente, no cree que se la olviden nunca, podrá perdonar pero no olvidar, cada segundo, cada minuto que esperaba una palabra de él. Pretendía que en sus expresiones no sonara ese pequeño tono de desesperación por saber, por contar y hablar claro, hablar claro era lo que más necesitaba, quería correr, saltar, gritar a los cuatro vientos lo que sentía por él, pero en cierto modo tenía miedo,de que descubriera la realidad, quería decirlo pero sin decirselo, la conversación avanzaba cada vez más, el tono iba subiendo,la adrenalina y euforia llegaba a sus dedos, callada iba leyendo detenidamente cada letra,cada sílaba de lo que él respondía, todas ellas en silencio y en la oscuridad (con el sonido y la tenue luz que desprendía la televisión en la habitación) se iban clavando como pequeñas y precisas puñaladas, formando un corazón de trapo lleno de alfileres y agujas que al menor movimiento se iban clavando más y más. Finalmente sus dedos y sentimientos escribieron lo que sentía, el porqué de algunas acciones pero la conversación terminó con un seco y contundente ADIÓS, ella estaba más tranquila, había explotado y le gustaba terminar las conversaciones concluyendo ésta con un Sé feliz, cada uno seguirá su camino a partir de ahora.

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