martes, 22 de enero de 2013

Vuelve a ti ese cuatro de octubre.

La besaba y mordía el cuello entre pequeñas risas y amplias sonrisas,buscaba sus labios y sonreía, se alejaba de ella para mantener la tensión, jugando con sus nervios e inmortalizando su sonrisa inocente. Tras eso se besaron, paró, ella estaba nerviosa,él sonrió y la besó de nuevo con delicadeza, con ternura,haciendo que esos instantes duraran un poquito más, ella no quería que se acabaran, estaba tan a gusto, pero siempre se dice que las cosas buenas se acaban y que lo que fácil viene fácil se va. Mantengamos esos pequeños momentos en nuestra mente, porque fueron momentos felices, fugaces, pero felices, a pesar de que ellos vuelven a ella cuando menos se lo espera.

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