Hace unos días hice dos llamadas, desde
un número que no es el mío, no importa todo queda en casa.
Prefiero no decir nombres, así que
simplemente pondré sus iniciales: I y D.
Realmente no sé cual de las dos llamadas
ha sido un error, una estúpida equivocación. Son dos personas completamente
diferentes, diferente edad, lugar de residencia, carácter... Hagamos una
pequeña separación entre ambos.
Comencemos con D; puedo decir que es una
persona que me fascina, por la que siento una enorme curiosidad, así que decidí
llamarle, saber cómo es su voz, si percibo su acento, se tendrá un registro
grave o agudo. Creo que ha sido él quien más se ha sorprendido de mi llamada,
no se lo esperaba en absoluto, percibía su nerviosismo e incomodidad, por ello
pensaba para mí: Qué estúpida. Esa llamada estaba fuera de lugar y lo único que
había conseguido era importunarle.
Por otro lado tenemos a I; te siento un
poquito más cercano pero muy parco en palabras, por no variar. Aunque parezca
mentira mis sentimientos ya no son los mismos que unas semana atrás, pero aun
así me hacía ilusión escucharlo; sonriente, esperando tras cada tono una
respuesta emitida por tu voz, pero no ha sido así, no hubo respuesta.
Dos pequeños chascos, una sonrisa desdibujada
de mi rostro, y ahora pienso: Dos
golpes en menos de 5 minutos, empezamos bien el día Tere!
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