Vas notando como esa persona que tanto dice tener ganas de
verte, de besarte, de recorrer tu cuerpo a besos… todo vuelve a ser como
siempre, a una decepción, esperada pero confusa. Por suerte ya no hay nadie presente en su más
profundo interior, quizá queda un resquicio y recuerdo de algo que llegó a ser
un intenso sentimiento. Sabes que las cosas siguen su curso, que empieza un
nuevo año con caras conocidas, dejando atrás a esa gente que tanto cariño
tenías, y gente que te ha demostrado eras un juguete o capricho. Dentro de esas cosas desconocidas, nunca está
de más soñar con poder tener un romance, algo sin compromiso, ligero… con ese
chico que ya te había parecido mono, y que durante el verano casualmente, a
pesar de ser de un pueblo, te lo has encontrado con tu mejor amiga. De ese tipo
de tardes afortunadamente hubo muchas.
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