En muchas ocasiones es complicado superar las cosas, más que
complicado, no imposible. Lees, reflexionas, te vienen a la mente momentos
duros. Hace tiempo de todo esto, es un lejano recuerdo, que a veces no
desearías que estuviera ahí, tan presente en tu día a día, en todas y cada una
de tus noches, en tu cama, entre las sábanas, desde la ventana entrando el sol
como aquella mañana. Se la ocurren tanta cosas…Es lejano, es lúgubre, pero
sigue siendo sincero. Disminuye con el tiempo pero no la abandona, ¿alguna vez
lo ha hecho? No, siempre ha estado ahí, de una manera u otra, de forma simple y
sencilla, en las canciones, en los lugares, en los besos… Ya no duele, o eso
creía, siguen saliendo lágrimas de sus pupilas, continúan las llantos en su
cama, en su alfombra, en su suelo que ha visto cada una de sus noches, buenas,
malas y las peores. Pasó, y la cuesta tanto admitir que las cosas sólo pasan
una vez, de nada vale alimentarse de una esperanza, de un “y si…” de un
“quizás…” Ya no ve nada en este momento, ni si quiera le tengo presente en mis
días, los videos y las fotos son las que alimentan mis sonrisas, no, no sólo en
eso le tengo a mi lado. Por meses que hayan pasado desde entonces, no sé porque
ahora, le recuerdo más que nunca, aparece en sus sueños como en un principio lo
hacía, y es absurdo, total y frenéticamente absurdo como el subconsciente nos
manda señales de lo que aún queremos o echamos de menos. Esos besos que encajaban
tan sumamente bien en sus labios, en su piel, por su cuerpo… todo está en su
mente, y por mucho que sea una sensación punzante también en su rincón más preciado,
al cual no todo el mundo alcanza.
¿Esta historia será recordada por las dos partes? Quizá sí,
quizá no, pero esto sólo será recordado, porque nunca volverá a ser lo que fue.
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